El 2018, Año Nefasto para la Agricultura Venezolana

El 2018 fue un año nefasto para la agricultura venezolana, sin duda el más crítico de los últimos cincuenta años. Un conjunto de hechos avala esta afirmación, entre los cuales destacan los récords negativos de la producción de la mayor parte de los rubros agrícolas del país, registrándose volúmenes por debajo de los alcanzados hace más de cinco décadas; tal como se presenta en el cuadro resumen que acompaña esta nota.

Abundan las razones que explican tan pobres resultados, gran parte de ellas expuestas en los informes anuales de años anteriores. Los argumentos se repitieron y profundizaron en el año 2018 y todos los rubros estuvieron expuestos y afectados por las mismas condiciones y políticas públicas, por ello no particularizaremos las causas de la caída de la producción de cada rubro.

Entre las causas responsables de los resultados distinguimos:

  • El desabastecimiento de insumos alcanzó niveles sorprendentes, especialmente de semillas (hace tres años no se importa semilla de hortalizas), fertilizantes, herbicidas, insecticidas y otros agroquímicos.
  • La escasez de repuestos para maquinaria y equipos alcanzó cifra record (hace más de tres años no se importan repuestos en volúmenes necesarios para atender la demanda interna).
  • Colapso y escasez de unidades de transporte de carga que afectó el suministro de insumos y la movilización de las cosechas.
  • Caída abrupta de los precios reales a nivel del productor, impuestos por el ejecutivo sin consideración a los costos de producción.
  • Las limitaciones del sistema financiero para atender la demanda del sector, disparadas por la inflación en costos.
  • El deterioro de las unidades de transporte y equipos de los prestadores de servicios para la producción (caso crítico de la caña de azúcar).

A estos récords se agregan un conjunto de políticas públicas, no solo desacertadas, sino de impacto nocivo para el Sector, entre las cuales destacamos:

  • Las invasiones de fincas con apoyo oficial.
  • La imposición de gobiernos locales y regionales de destinar parte de la producción (10%, 20% o 30%) de los agricultores, a empresas públicas de su jurisdicción y a precios por debajo del mercado.
  • La imposición de Agropatria de canalizar el 30% de la producción a sus silos depósitos para tener derecho a COMPRAR insumos agrícolas.
  • La proliferación de plagas y enfermedades vegetales y animales sin control ni combate y de efectos devastadores sobre cultivos y especies pecuarias.
  • La preferencia y el favoritismo del Gobierno y sus instituciones con Agrofanb, empresa del Estado que canalizó el crédito de la banca pública, los agroquímicos de Agropatria, el fertilizante de Pequiven y el resto de los insumos de las empresas estatales, en perjuicio de las asociaciones y productores de tradición y arraigo en la producción agrícola del país.
  • La desatención a la seguridad personal y de los bienes en el sector rural, la proliferación de los pranatos y de la delincuencia organizada y consecuentemente del delito y la criminalidad en los predios agrícolas.
  • El asalto a fincas arrasando con cultivos y descuartizando rebaños y el asalto a la carga de alimentos en las carreteras, por parte de la delincuencia y de alcabalas de policías locales y de la Guardia Nacional.

Una referencia obligada debemos hacer alrededor de los cítricos, rubro de carácter permanente que ha sido diezmado por el ataque del HLB (Dragón Amarillo). El alerta que  Fedeagro, Fedenafrut, Afocar y Afruvaya, entre otras organizaciones, hicimos hace más de tres años sobre la presencia de la enfermedad y su impacto sobre la producción, fue ignorado en su momento y la resolución ministerial que estableció las medidas y los procedimientos fitosanitarios para la prevención, control y contención de la enfermedad, publicada tardíamente (octubre 2017), ha sido letra muerta. El  resultado de la inacción del gobierno en esta materia,  es la devastación de más de 50.000 ha de cítricos en el país y la ruina de agricultores que invirtieron y se endeudaron para  levantar sus plantaciones explotaciones hoy secas, como si se tratara de un ciclón, sunami u otra contingencia natural.

El café, otro rubro de carácter permanente, también sufre los rigores de la negligencia del gobierno para atender aspectos fitosanitarios que viene atravesando por años (Roya del café) y a pesar de mostrar un modesto crecimiento con respecto al año anterior (aprovechando mejores condiciones climáticas a las ocurridas en el 2017 y por constituir el 2018 el pico de producción del proceso bianual característico de este rubro),  aún no se autoriza  la entrada  de moléculas para atacar la nueva raza del hongo fitoparásito que la produce; tampoco se ha avanzado en la obtención de materiales resistentes o desarrollado opciones para el control biológico de la enfermedad.

Otros aspectos sanitarios relevantes sobre los cuales lo poco que se ha actuado ha sido por iniciativa de organizaciones del sector privado y de la diezmada Academia universitaria son  el “vaneamiento del arroz” y el “Caracol africano”; así como las epizootias que agobian a la ganadería venezolana traducidas en bajos índice de eficiencia reproductiva y mortalidad de animales en los primeros estadios de su desarrollo. El año 2018 hubo menor incidencia del vaneamiento, hecho que explica el pequeñísimo repunte de la producción de este cultivo (3%).

Aunado a los aspectos referidos anteriormente de la sanidad vegetal y animal, se agrega la situación de las instituciones de investigaciones públicas y de nuestras universidades sometidas al asalto sistemático de sus instalaciones, robo de bienes y medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos, prácticas y trabajos de carácter científico, tecnológico o técnico.

Las perspectivas  de este año son más desalentadoras aún; habida cuenta de la orientación de las políticas públicas y sus objetivos en contra de la iniciativa privada, en consecuencia en 2019 se obtendrán nuevos records negativos, superando el año 2018; pero acercándonos más al punto de no retorno, a la marchitez permanente.

Los agricultores venezolanos son auténticos héroes que resisten las anti políticas desarrolladas por la Administración Pública en los regímenes de los últimos veinte años.

El país agrícola reclama un nuevo modelo de desarrollo que proyecte nuestro Sector sobre la base de la recuperación de la producción nacional y del Sistema Agroalimentario, única vía para garantizar la seguridad alimentaria de la población, felizmente en eso se está trabajando.

PRODUCCIÓN Y AUTOABASTECIMIENTO POR RUBROS, 2018 VS 2017
Rubro Producción 2017 (t) Producción 2018 (t) Crecimiento 2018/2017 (%) Consumo
Nacional (t)
% de Autoabastecimiento  2018
Maíz 1.050.000 721.000 -31 4.000.000 18
Arroz 405.000 418.000 3 1.200.000 35
Sorgo 20.168 4.822 -76 2.500.000 ton
junto al maíz amarillo
Equivale al 0,1 % de las necesidades de cereales
Caña de Azúcar 3.700.000 3.450.000 -7 15.000.000 23
Café (*) 466.538 518.000 11 1.800.000 29
Ajonjoli 24.965 13.500 -46 NA Exportación
Girasol 4.900 3.465 -29 720.000 0,48
Naranja 225.000 45.000 -80 224.000 20
Papa (**) 52.560 38.930 -26 472.030 8
Tomate (**) 94.500 65.172 -31 390.000 17
Cebolla (**) 74.900 55.400 -26 322.050 17
Pimentón (**) 47.250 23.755 -50 168.000 14
        (*) unidad= quintales
(**) La cifra en la columna de autoabastecimiento, para estos cultivos, se refiere al % alcanzado del consumo deseable (no se importan en estado fresco) 
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