Continúa la recesión agrícola y la indiferencia por la producción de alimentos.

Los resultados de la agricultura vegetal en el año 2017

En el año 2017 se profundizó la crisis agrícola que por espacio de diez años continuos impacta al país. Llama la atención la indiferencia gubernamental ante los resultados sectoriales y su inacción para atender las causas de esta longeva y caótica situación.

No solo el Gobierno en el 2017 ofreció más de lo mismo, lo cual no habría cambiado los resultados, la política agrícola de este año enfatizó en nuevos y centrales elementos mostrados de forma incipiente en el año 2016, nos referimos al rol de Agropatria y de Agrofanb, empresas propiedad del Estado redimensionadas para actuar como ejes fundamentales de la acción del Gobierno y responsables, en gran medida, de los precarios resultados del Sector. Ilustremos estas afirmaciones.

Agropatria en el año 2017 consolidó aún más su hegemonía en la importación, fabricación, distribución y venta de insumos agrícolas. Las empresas privadas que compartían esta actividad con la empresa estatal, han quedado prácticamente fuera de acción al negárseles acceso a divisas preferenciales (Dipro y Dicom) para importar los insumos a los cuales solo tiene acceso Agropatria, e impedírseles cambiar en dólares los bolívares obtenidos de sus operaciones en el país. De esa manera Agropatria es la única opción de los agricultores venezolanos para comprar fertilizantes, semillas, herbicidas, insecticidas, fungicidas, medicina veterinaria y demás insumos importados.

El año pasado se concretó en un cien por ciento una nueva responsabilidad para Agropatria, la cual había sido otorgada parcialmente en el año 2016. Nos referimos a la distribución y venta de fertilizantes, responsabilidad cumplida desde 1955 por el Instituto venezolano de Petroquímica (IVP), posteriormente absorbido por Pequiven (en 1977). Es importante referir que los agricultores se entendían con la filial de PDVSA sin mayores problemas y en Mesas de Trabajo concertaban los aspectos comerciales de la venta y distribución de los fertilizantes demandados en todo el páis.

La comercialización de fertilizantes a través de Agropatria significó un verdadero desastre para los agricultores. Las Mesas de trabajo sostenidas con Pequiven se eliminaron. Agropatria cobra por gastos logísticos un 1.500% del precio al cual le factura Pequiven; pero esos “gastos logísticos” se corresponden solo a la elaboración de la factura; toda vez que los agricultores deben acudir a Morón a cargar el fertilizante. Adicionalmente Agropatria estableció prioridades por rubros (maíz y arroz) y regiones, limitando el acceso a este insumo a la mayor parte de los agricultores del país.

Un elemento adicional de la empresa estatal es el condicionante impuesto para la compra de los insumos que “vende” a los agricultores, consistente en la obligación de canalizarle el 30% de su producción, así no le garantice la venta del 100% de su requerimiento; es decir, para comprar a esta empresa se debe firmar un contrato a través del cual el agricultor se compromete a venderle el 30% de su producción a un precio oficial, a crédito, usualmente desfasado y muy por debajo del precio de mercado.

Por otra parte es importante referir que Agropatria le otorga primerísima prioridad a los programas públicos a los cuales les despacha los pocos insumos que fabrica o importa en condiciones especiales. Bajo este esquema lo que le sobra de la distribución de los programas del Gobierno, estaría disponible para el resto.

A la situación de Agropatria, se agrega la de Agrofanb, empresa pública perteneciente a las Fuerzas Armadas, originalmente creada para abastecer a los componentes del estamento militar de alimentos, y ahora manejando programas de financiamiento y compitiendo deslealmente con los agricultores organizados del país al tomar ventaja de los beneficios que le otorga la banca pública y de las preferencias y condiciones de venta que le ofrece Agropatria.

En el año 2017 Agrofanb dispuso de crédito oficial, semillas, fertilizantes y agroquímicos oportunamente y en cantidad suficiente para cubrir su demanda y adicionalmente ofrecer a terceros acceso a insumos bajo su plataforma, en contraste con el resto de organizaciones agrícolas a las cuales no se le vendió o se le restringió la venta.

A la situación de estas empresas propiedad del Estado se agregaron otros factores con incidencia en los resultados:

  • El comportamiento de las lluvias fue similar al año anterior, en el sentido de no manifestarse los fenómenos atmosféricos conocidos como “Niño” y/o “Niña”; sin embargo, el invierno se fue temprano en los Llanos Centrales y Orientales y fue caudaloso en los Llanos Occidentales.
  • Las bondades de un año sin eventos extraordinarios y con un ambiente propicio para el crecimiento de la frontera agrícola se desaprovecharon por lo tardío de la venta de semilla por parte de Agropatria, el desabastecimiento de fertilizantes y la escases de agroquímicos, hechos que impactaron la superficie y los rendimientos alcanzados.
  • Por primera vez en muchos años no hubo disponibilidad de fertilizantes y Agropatria solo canalizó sus inventarios a los cereales. Rubros como la caña de azúcar, las hortalizas, los frutales, el café, las oleaginosas y las leguminosas no fueron atendidos y aún en los cereales la venta a las asociaciones con programas privados estuvo restringida, de cuatro sacos de NPK por hectárea en promedio, se usaron dos sacos.
  • La semilla de maíz llegó tarde y la de sorgo muy tarde, lo que limitó la siembra. En Hortalizas se está usando el material de consumo como semilla, al igual que en los tubérculos.
  • También afectó el crecimiento del área cultivada, el deterioro del parque de maquinaria, equipos, implementos, cauchos, repuestos, baterías, combustibles (gasoil) y lubricantes, bienes escasos responsables por el descanso forzado de más del 30% de los tractores agrícolas del país. Los agricultores se vieron forzados a canibalizar su maquinaria para cubrir parte de su área cultivable.
  • El crecimiento exponencial de los costos de producción limitó el financiamiento de la banca privada, la cual; a pesar de cumplir con los porcentajes establecidos en la Cartera Agrícola cubrió una superficie inferior a la de años anteriores.

Los resultados en los doce rubros a los cuales Fedeagro les hace seguimiento y estima resultados se presentan en el siguiente cuadro:

  Estimados de Producción Nacional de Fedeagro del año 2017 en toneladas
Rubro 2016 2017 Crecimiento 2016/2017 (%)
Maíz1 1.368.718 1.050.000 -23
Arroz 500.000 405.000 -19
Sorgo 15.883 20.168 27
Caña de Azúcar 3.174.250 3.700.000 17
Café (qq) 520.356 466.538 -10
Ajonjoli 43.368 24.965 -42
Girasol 15.185 4.900 -68
Naranja 450.000 225.000 -50
Papa 70.200 52.560 -25
Tomate 105.300 94.500 -10
Cebolla 107.100 74.900 -30
Pimentón 54.000 47.250 -13

Maíz.- La producción de maíz fue de 1.050.000 t, un decrecimiento del 23% con respecto al año 2016. La poca disponibilidad de semilla, fertilizante y agroquímicos limitó la siembra, y la productividad del renglón.

Estimamos una superficie cosechada alrededor de las 300.000 ha, muy por debajo del área proyectada por el ministerio de Agricultura Productiva y Tierras (alrededor del millón de hectáreas).

Se estima en 70% el área cosechada de maíz amarillo y en 30% la de maíz blanco. Los agricultores con financiamiento privado y los que están bajo la egida oficial prefieren sembrar maíz amarillo apostando a recibir un mejor precio de la Industria de alimentos balanceados para animales (IABA).

Arroz.- El año 2017 arrancó con buenas expectativas para una recuperación del sector arrocero, teniendo en cuenta que el año anterior representó el de peor producción de los últimos 15 años.

En el 2017 se aumentó en un 25% el área de siembra motivado a las mejoras en las condiciones de comercialización del arroz paddy (mejores precios).

A pesar del incremento de superficie de siembra, la producción del año 2017 (405.000 t) decreció un 19% con respecto al año 2016. .

Para el ciclo de invierno, el estado Guárico mostró condiciones extraordinarias de alta pluviosidad, bien distribuidas, luego de más de tres años de prolongada sequía, lo cual estimulo la siembra. En el estado Portuguesa las lluvias tempranas y torrenciales, retrasaron las fechas de siembra.

Las limitaciones a lo largo de ambos ciclos estuvieron marcadas por laescases de agroquímicos y fertilizantes, se sembraron 135.000 ha. Los agroquímicos no fueron distribuidos oportunamente, ni en cantidades suficientes, ocasionando que algunos programas de producción no cumplieron sus metas.

Las siembras de arroz se afectaron por una condición que afecta el llenado del grano, ocasionando un vaneamiento y manchado en la última etapa del cultivo. Se estima en un 70% el área afectada por esta anomalía.  El mal impacta el rendimiento, el cual pasó de 5.000 kg/ha a 3.000 kg/ha. Obviamente, el incremento que experimentó la superficie en 25% con respecto al año 2016 no se compadece con un incremento proporcional en la producción, la cual cayó en 9%.

Sorgo.- El sorgo creció un 27% con respecto al año anterior; no obstante, en términos absolutos, el incremento fue de 4.285 t (20.168t en 2017 vs 15.883t en 2016), por lo cual no podemos hablar de una recuperación del cultivo. No olvidemos que en la década de los años ochenta del siglo pasado se produjo alrededor de 800.000 t/año de sorgo en el país.

En el año 20106 una de las causas de la baja producción fue la disponibilidad de semilla y la producción de semilla nacional fue muy baja recurriéndose a la importación, sin embargo la semilla importada llegó muy tarde y no pudo ser utilizada en el ciclo de invierno en los Llanos Centrales y Orientales y el inventario se sembró en el ciclo norte-verano en los llanos Occidentales de eses mismo año  y se cosechó en los primeros meses del 2017, por eso el crecimiento del cultivo en el año reseñado.

Oleaginosas y leguminosas.- La producción de girasol cayó un 68% impactada por problemas de comercialización relacionados con la colocación de la producción y sus precios. Este factor, unido a la escasez de insumos, se conjugó para que los agricultores de occidente redujeran considerablemente el área de siembra.

El Ajonjolí decreció un 48% viéndose afectado por el poco interés de los compradores tradicionales conectados con mercados internacionales.

Ambos cultivos cedieron espacio a rubros leguminosos que han venido ganando terreno en la preferencia de los agricultores, los frijoles bayo, chino y pico e’loro han aumentado su área de siembra. En el Estado Portuguesa se sembraron alrededor de 25.000 ha el año pasado.

Caña de azúcar.- La producción de caña de azúcar creció un 17% con respecto al año 2016. Aun cuando la caña de azúcar no incrementó su frontera cultivada y la productividad no mejoró por las limitaciones de la fertilización, en el 2017 se logró cosechar toda la superficie cultivada, no difiriendo cosecha como ocurrió en el año 2016.

El rubro de la caña de azúcar, al igual que todos los rubros sensibles, ha sido muy afectado por las políticas públicas, en especial las referidas a la de formación de precios internos y con el abastecimiento de insumos y equipos agrícolas; pero ha sido determinante en sus resultados, el desabastecimiento de fertilizantes y el deterioro de los “núcleos de cosecha”, actividad tercerizada impactada por la escases de repuestos, lubricantes cauchos, baterías  y equipos necesarios para la recolección y el transporte de la caña a los centrales azucareros.

Los pronósticos para la zafra 2018-2019 no son alentadores tomando en consideración que fue imposible fertilizar, como es costumbre y recomendado, después de la cosecha. Fesoca estima una producción para esta zafra alrededor de las 3.000.000 t, un decrecimiento por el orden del 20%.

Café.- El café, que en el año 2016 logró un leve crecimiento, decreció un 10% en el año 2017. El cultivo se vio afectado por falta de fertilización, el desabastecimiento de fungicidas con moléculas efectivas para el control de las nuevas razas de la enfermedad conocida como la roya del café y la intervención de la comercialización que impide a los caficultores  canalizar parte de su producción a mercados más exigentes en calidad y con precios más remunerativos.

 Hortalizas y tubérculos.- Las hortalizas en el año 2017 arrastraron los problemas de años anteriores. En efecto, hace tres años que no se importa semilla certificada de hortalizas y papa, Agropatria no vende el Fertilizante de Pequiven a las regiones productoras, tampoco distribuye agroquímicos en estas zonas.

Los horticultores en zonas vecinas de la frontera ya no pueden acudir al país vecino a comprar insumos, la relación bolívar/peso se lo impide.

El año 2016 fue un año crítico para las hortalizas, se pensaba haber tocado fondo; pero el 2017 fue aun peor: el tomate decreció un 10%, la cebolla un 30% y el pimentón un 13%. En papa el decrecimiento fue del 25%.

Al decrecimiento de la producción se agrega la mala calidad de lo producido por la escases de semilla certificada y la puesta en práctica del único recurso a la mano del agricultor, extraer la semilla del producto con destino al consumo, mermando la productividad del rubro y la calidad de las cosechas.

Naranja.- La naranja decreció un 50%. “El Dragón amarillo” o Huanglongbing (HLB) está causando estragos en las plantaciones de los cítricos.

Los naranjeros y sus Federaciones y Asociaciones han agotado todo los recursos institucionales para llamar la atención del Estado sobre esta terrible enfermedad y lo único que han logrado es una Providencia Administrativa de fecha 2 de octubre de 2017, en la cual se establecen las medidas y los procedimientos fitosanitarios para la prevención, control y contención de la Enfermedad. Sin embargo poco o nada se ha hecho para la prevención y control del vector de la enfermedad (Diaphorina citris).

La producción de naranja decreció un 50% con respecto al año anterior impactada por la enfermedad y por la escasez de fertilizantes y agroquímicos, hecho que propicia la expansión de la enfermedad y acrecienta el daño de la bacteria en las plantaciones.

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