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Uso de forrajes de calidad reduce hasta en un 50% los costos de producción

En el país, existe una gran variedad de pastos que han sido estudiados exitosamente. El Bermuda cruce 1 y el Bermuda Tifton 85 han dado buenos resultados para la producción de leche.

Sirlene Araujo/Vida Agro/3-11-2017

La introducción de forrajes de calidad en la alimentación de los rumiantes permite bajar los costos de producción hasta en un 50% y aumentar los niveles de productividad.

Para el especialista en nutrición animal, Carlos Tobía, los altos costos de la producción intensiva de leche en el trópico, debido principalmente a los elevados precios de las materias primas importadas para elaborar los alimentos balanceados, son la causa principal de la baja rentabilidad que afecta a esta actividad.

“Evidentemente, el único camino viable para reducir los costos de alimentación en los sistemas de alta producción de leche y carne, los cuales requieren de elevadas cantidades de energía y proteínas, es producir forrajes de alta calidad nutricional que permitan reducir la cantidad de alimento balanceado (concentrados) en las raciones”.

En el país, existe una gran variedad de pastos que han sido estudiados exitosamente.

Julio Anzola, productor agropecuario con más de 30 años de experiencia en la producción de forrajes de calidad en el país, explica que en la hacienda El Danubio, situada al Noroeste del estado Lara, con una tradición de más de 100 años, “nos hemos concentrado en el estudio y propagación de dos pastos básicamente, el Bermuda cruce 1 y el Bermuda Tifton 85”.

“El bermuda cruce 1 se introdujo en el año 1986. Ese año fui a realizar un curso en la Universidad de Georgia, donde tuve la oportunidad de conocer al profesor Glenn Burton, padre del pasto Bermuda (Cynodon dactylon). El doctor Burton me obsequió unos estolones y me indicó como conservarlos vivos para poder plantarlos en Venezuela. Todo lo que me dijo fue verdad, el material tiene una gran adaptación al trópico con adecuados valores bromatológicos, lo cual apunta a un gran potencial para la producción de leche”.

Anzola destacó que el Tifton 85 es una Bermuda de nueva generación que se utiliza exitosamente en Venezuela con excelentes resultados. Su característica primordial es su gran rendimiento a expensa de un proceso de lignificación tardío, al presentar un porcentaje bajo de Fibra Ácido Detergente (FAD) de 35%.

El productor indicó que mientras mayor sea el porcentaje de FAD, mayor será la concentración de lignina del forraje, y por consiguiente, menos será aprovechado por el animal.

Por su parte, el ingeniero agrónomo, Luis Mancilla, resaltó la importancia de la evaluación o caracterización de un sistema intensivo de pastoreo para cada región “y no tomar el manejo de cada sistema como una receta de cocina; es decir, que se pueda adaptar en cualquier finca, región y a cualquier gramínea forrajera”.

Mancilla precisó que por ejemplo, en un sistema intensivo de pastoreo de 24, 5 hectáreas, distribuidos por 49 potreros, que posee gramíneas forrajeras Brachiaria mutica (pará o paez); Brachiaria arrecta (tanner o brachiaria de bajío); Panicum maximum (guinea tanzania) y la Brachiaria brizantha (Toledo), con un porcentaje de 84% de agua y 16% de materia seca, esa vaca de 450 kilos tendría un déficit de 6,3 kilos de materia seca al día, ya que en esas condiciones la vaca necesita consumir al día alrededor de 45 kilos de biomasa verde (10% de su peso vivo), y de materia seca 3% de su peso vivo, que equivale a 13,5 kilos.

“Entonces, para lograr incrementar los niveles de materia seca entre pastoreos y los rendimientos, es necesario adicionar más potreros para aumentar los periodos de pastoreo; se debe suplementar la biomasa forrajera con sales minerales, como urea, fosfatodiamónico, cloruro de potasio; y aplicar riego por aspersión en ausencia de lluvias”, recomendó el ingeniero.

“El silo de maíz es la base de la producción de forraje para el consumo de las vacas lecheras en nuestra hacienda ” manifestó Anzola.

Asimismo, precisó que uno de los detalles más importantes para hacer un buen silo es el corte, partículas de forraje menores a 2 centímetros, y la posterior compactación eficiente del material. Anzola agregó que el silo de sorgo forrajero también se utiliza; pero en un menor grado que el silaje de maíz en las raciones para vacas en producción. Su uso es más frecuente en las crías del reemplazo donde los requerimientos son menores que las vacas en producción, ya que desde el punto de vista nutricional, el sorgo es inferior al maíz.


Pastos fertilizados

De los cinco millones de hectáreas de pasto introducidos que están sembrados en el país, sólo el 7% de la superficie es fertilizada. Así lo demostró un estudio sobre Experiencias y perspectivas del uso de fertilizantes en pastizales en Venezuela, realizado por los investigadores Comerma, Casanova y Sevilla.

“En Venezuela existen aproximadamente cinco millones de hectáreas de pastos introducidos ubicadas en las mesas orientales, norcentro de Guárico y Cojedes, pie de monte y montañas andinas y en la cuenca del Lago de Maracaibo. Además, existen 22 millones de hectáreas de pastos naturales que se localizan principalmente en las mesas orientales, sur de Apure y Guárico, cordillera central y norte de Bolívar”.

Los investigadores argumentan que “el principal problema en los pastos en el país es su baja productividad en materia verde, lo cual no satisface los requerimientos nutricionales de los bovinos en pastoreo, y se constituye en uno de los principales factores de la baja producción de carne y leche”.

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