Confederación de Asociaciones
de Productores Agropecuarios

 

Declaración de San Felipe, Asamblea Anual de Fedeagro 2016

Los días 26 y 27 de abril, las Federaciones, Asociaciones, Cámaras, Cooperativas y Fundaciones, miembros de Fedeagro, nos reunimos en la Ciudad de San Felipe, Estado Yaracuy, para celebrar la Asamblea Anual de nuestra organización

Los días 26 y 27 de abril, las Federaciones, Asociaciones, Cámaras, Cooperativas y Fundaciones, miembros de Fedeagro, nos reunimos en la Ciudad de San Felipe, Estado Yaracuy, para celebrar la Asamblea Anual de nuestra organización. Como es habitual, el encuentro de nuestra dirigencia y el dialogo abierto con las principales instituciones del Sistema Agroalimentario Venezolano, nos permitió evaluar la situación actual de este sistema y visualizar las perspectivas en el futuro inmediato de los diferentes componentes que actúan en las cadenas de alimentos que conforman la base del consumo de la población.

Los temas tratados por especialistas y discutidos a profundidad por ponentes y participantes en el evento, nos permitieron concluir en los siguientes términos:

  • Venezuela atraviesa una grave crisis de producción de alimentos, caracterizada por la caída sostenida de la oferta interna de materias primas agrícolas, productos semielaborados y elaborados de los principales rubros alimenticios requeridos por la población.
  • La recesión económica,acelerada por la disminución del ingreso petrolero,ha afectado significativamente; por una parte, la disponibilidad de alimentos no producidos en el país, tradicionalmente importados y por otra, el abastecimiento de insumos, semillas, fertilizantes, maquinarias, equipos, repuestos, cauchos, baterías y vacunas, indispensables para el normal funcionamiento y desarrollo del sector vegetal, animal, la industria y el sector comercial del Sistema Agroalimentario Nacional.
  • Como consecuencia de los puntos anteriores, desde hace más de dos años, pero intensificado a partir de 2015, la inflación y el desabastecimiento de alimentos han alcanzado niveles críticos, afectando el consumo de la población, el cual se ha reducido significativamente en rubros esenciales por su aporte calórico y proteico en la dieta del venezolano promedio.
    •  Algunos datos nos permiten referir lo extraordinariamente costosa que se ha convertido la producción agrícola del país:

  • En dos años el incremento de los costos de producción para la totalidad de los rubros agrícolas alcanza proporciones gigantescas con un crecimiento muy superior al de los ingresos de los productores agropecuarios; tal como se constata de la comparación referida en el cuadro anterior. Pero allí no radica toda la  problemática productiva;  por una parte no hay garantía de suministro de los agroinsumos, repuestos, equipos, vacunas y minerales necesarios para adelantar el proceso productivo toda vez que la mayoría de ellos  son importados y no hay acceso a la divisa para satisfacer la demanda de este año y honrar la deuda de año anteriores con los proveedores (tanto de Agropatria, como de las empresas privadas), y por otro lado, no hay incentivos para la siembra.
  • Se ha hecho norma sembrar a ciegas, sin conocimiento previo de cómo se va a remunerar al productor. Para algunos rubros (maíz, arroz, caña de azúcar) avanzado el ciclo productivo se ha venido apelando a complementar el precio fijado al productor con un subsidio (en la práctica es un préstamo al consumo en cabeza de los agricultores) que termina pagándose con un retraso pasmoso que se traduce en deseconomía para el agricultor. Definitivamente la política de regulación de precios ha sido una de las más grandes limitantes de la producción nacional y a su vez merma las posibilidades de contribuir a llenar los anaqueles a los que recurren los consumidores venezolanos en procura de los alimentos. Respecto a esto, creemos haber cerrado una oscura etapa de nuestra agricultura, toda vez que consideramos haber logrado cerrar el capítulo de los subsidios a nivel primario y que el ejecutivo asuma, como debe ser, el apoyo a la población más débil a través de un subsidio focalizado sobre la misma, independientemente cual sea el mecanismo, población esta que representa nuestra más alta preocupación y compromiso desde la agricultura, como razón de ser
  • Todo esto sin considerar el impacto negativo del clima sobre la producción; en efecto,después de tres años consecutivos sometidos a intensas sequías caracterizadas por el fenómeno del niño,  en este momento las vaguadas que están posicionadas sobre nuestro país pudieran enlazarse con el inicio del invierno lo que nos dejaría sin poder preparar ni sembrar algunos rubros en buena parte de nuestro territorio.
  • Abundan un conjunto de otros elementos que conspiran contra la recuperación, crecimiento y  desarrollo agrícola y pecuario del país sobre los cuales hemos propuesto acciones y políticas concretas para atender problemas claves, solo mencionaremos en esta la intervención de tierras privadas; la inseguridad personal, de bienes, maquinarias, equipos, semovientes, insumos y la impunidad sobre los hechos delictivos; la dispersión y disminución de la inversión bruta fija pública en el Sector; las ventajas ofrecidas a las importaciones agroalimentarias sobre la producción nacional; la obsolescencia del parque de maquinaria agrícola, la brecha entre la oferta y la demanda de tecnología agrícola y la compleja red de instituciones públicas con incumbencias sectoriales dispersas e ineficaces.

Declaración:

Nuestra preocupación fundamental en estos momentos y dadas las condiciones apremiantes en la cual nos encontramos, es enfocarnos en salvar el año agrícola 2016, por lo que este representa en el abastecimiento nacional y su incidencia en aportes calóricos y proteicos de la dieta de los Venezolanos, y así lo hemos planteado en diferentes instancias del Ejecutivo, la Asamblea Nacional y en el Consejo Nacional de Economía Productiva, órgano creado a mediados de enero y en el cual participamos activamente. En este sentido  insistimos en:

  1. Es necesario incorporar al aparato productivo a los proveedores privados de insumos que históricamente han contribuido en más de un 50 % de nuestras necesidades y que hoy día, dada las discrecionalidades en la asignación de divisas, no pueden participar en la importación y apoyo a la producción nacional. 
  2. Inyectar Mil millones de dólares de las reservas internacionales al sistema agroalimentario nacional. Para la siembra y para importaciones complementarias de alimentos mientras se incorpora progresivamente la producción de nuestras siembras.
  3. Honrar compromisos con proveedores a través de la emisión de Bonos Soberanos, lo cual allana el camino a los créditos internacionales y así poder traer de inmediato insumos para nuestras siembras. 
  4. Importar los repuestos necesarios para echar a andar el cementerio de maquinarias que caracterizan nuestras unidades de producción. En una primera etapa y dadas las emergencias se propone acompañar los repuestos de un 10 % de implementos agrícolas que son los que menor vida útil tienen.
  5. En caso de no resolverse de inmediato, responsablemente tenemos que solicitar ayuda humanitaria para traer los insumos que demandan los productores agropecuarios para poder ejecutar sus labores.
  6. La dinámica actual de los acontecimientos económicos, nos induce a inferir que con suerte alcanzaríamos entre un  50% y 60% de las necesidades del rubro de mayor siembra de la agricultura venezolana como lo es el maíz.
  7. Para el resto de los cultivos, los volúmenes requeridos por las organizaciones pertenecientes a Fedeagro están consignados en el ministerio de Producción Agrícola y en la oficina central de Agropatria. Particularmente crítica es la situación de las hortalizas, papa y frutales, rubros que en el año 2015 recibieron semillas, fertilizantes y agroquímicos muy por debajo de sus necesidades y donde se vislumbra un abastecimiento de estos insumos por debajo del ofrecido el año anterior.
  8. Al momento de elaborar esta Declaración aún se debe a los agricultores productores de arroz, maíz y caña de azúcar, alrededor del 20% del subsidio prometido y aprobado. Es de destacar que algunos subsidios se corresponden a la cosecha realizada en el mes de enero y febrero del año 2015, es decir, casi 15 meses de atraso que en una economía inflacionaria como la nuestra vuelve sal y agua ese complemento del ingreso.
  9. El proceso sostenido y acelerado de la inflación en el país nos obliga a definir una política de formación de precios internos que minimice el riesgo de desestimular la producción interna. En este sentido, en el corto plazo y dada los altísimos niveles de inflación, es imposible continuar con regulaciones que mas que ayudar a los consumidores los perjudican dado el estrangulamiento al que se somete a los productores. 

En el mediano y largo plazo replanteamos un plan de racionalización de costos que permita a todos los componentes del proceso productivo agroalimentario, crecer acompañando solo una fracción del Índice de Precios del Consumidor, facilitando el crecimiento de la productividad física de todos los bienes y servicios que se generan en el Sistema.

      10. Es imperativo cubrir las necesidades de maquinarias, repuestos y equipos para atender la superficie actual en producción, en consecuencia debe honrarse los recursos         aprobados en las subastas del Cencoex y asignarlos a las empresas serias, de tradición en el Sector.

      11. Se requiere actuar decidida y contundentemente contra las invasiones a predios agrícolas que aún se mantienen en ejes productivos de primera importancia en el país          y que actúan por encargo de terrófagos de oficio, desvinculados del proceso productivo agrícola.

      12. Insistimos en la creación de un Consejo Nacional de Importaciones Agrícolasque establezca balances de oferta y demanda de cada rubro y oriente sobre volúmenes a         importar, calidad del producto, condiciones de pago y época de arribo al país, no coincidente con las épocas de zafra nacional.

13      13. El Gobierno nacional y los gobiernos regionales deben actuar decididamente sobre los grupos delictivos que actúan impunemente en el campo venezolano. No es                posible que el Pranato se haya convertido en una plaga endémica sobre la cual no haya control posible. Ambas autoridades, de común acuerdo con los agricultores                    organizados, deben enfrentar esta amenaza social con acciones coordinadas y efectivas.

          Hasta aquí nuestras demandas para salvar el año agrícola 2016, habrá tiempo y espacio para volver sobre las propuestas que hemos presentado como estructurales para             apuntalar la consolidación y desarrollo del Sistema Agroalimentario Venezolano, por ahora es básico y urgente actuar para detener el decrecimiento enfrentandoa su vez el       desabastecimientoalimentario en Venezuela.

Fe      Fedeagro ha sostenido y sostiene la imposibilidad de avanzar en el despegue económico del país sin el fortalecimiento de la agricultura. La multifuncionalidad agrícola es      la base de la sustentabilidad, el desarrollo regional y la ordenación del territorio. Por eso apostamos a nuestro Sector y por el luchamos, sabedores de que con más              agricultura tendremos más país



 

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